Museo de la Memoria

Serie Abu Ghraíb: La condena de Botero hacia la crueldad del hombre contra el hombre ::.

Hasta el 29 de junio

El artista colombiano, conocido por composiciones más alegres, creó en 2004 y 2005 una sensacional serie de 80 lienzos y numerosos dibujos centrados en la cárcel iraquí. En alianza con la Universidad de Berkeley y CORPARTES, 35 de ellos llegarán a Chile con el auspicio de LAN y serán exhibidos en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos a partir de este mes.
Lugar:
Horario: Martes a Domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
Venta de Entradas:
Entrada liberada

La responsable de los derechos de autor de esta serie conformada por 80 pinturas y dibujos, la Universidad de Berkeley, escogió al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos como el lugar donde se debía exponer este impactante trabajo. Se trata de una selección de 35 obras, las cuales no han sido mostradas en Sudamérica y que provocaron gran revuelo cuando se expusieron por primera vez en retrospectivas de la obra de Botero celebradas en Italia y Alemania entre el año 2005 y los primeros meses de 2006.

Fernando Botero es uno de los artistas de más éxito y más apreciados de América Latina, es conocido internacionalmente por las esculturas, los dibujos y los cuadros de vivos colores y aires populares que ha creado a lo largo de cinco décadas. El público del mundo del arte, los críticos y los coleccionistas consideran que las famosas figuras corpulentas que pueblan sus obras son arquetipos emblemáticos: Íconos sensuales de la abundancia, de la salud y de la buena fortuna.

Si bien Botero ha cubierto también temáticas más vinculadas a las desigualdades sociales, la identidad y las convenciones sexuales, las intrigas políticas y los conflictos mundiales, la serie Abu Ghraib se constituye en una denuncia artística internacional de alto impacto.  

Era el año 2004, en plena intervención de Irak por parte de Estados Unidos, cuando la prensa norteamericana presenta un reportaje, en el que se referían casos de maltrato de los reclusos iraquíes de la cárcel de Abu Ghraíb, cerca de Bagdad, por parte de soldados de Estados Unidos. A través de imágenes y fotografías realizadas por los propios soldados se revelaban diversos maltratos físicos y psicológicos aplicados a los prisioneros. Según los informes realizados y las declaraciones de los soldados, se seleccionaba a los reclusos para «ablandarlos» antes de interrogarlos sobre las actividades y el paradero de los insurgentes. Para ello, y de forma rutinaria, se los desnudaba por completo y se los sometía a distintos tipos de humillaciones y abusos. Los vigilantes consideraban a los presos terroristas, no prisioneros de guerra, y por lo tanto hacían caso omiso de sus derechos y les daban un trato que infringía la Convención de Ginebra.

Fernando Botero se reconoce adicto a la información y, por lo mismo,  basó sus composiciones de Abu Ghraíb tanto en material fotográfico como en testimonios escritos. Botero, como muchos en todo el mundo, reaccionó con indignación, espanto y rabia ante las noticias de Abu Ghraíb. El artista, que se confiesa  adicto a la información, se dedicó a ver la CNN y otras cadenas de noticias en su casa de París, a leer el artículo del New Yorker y otras revistas y periódicos, y a navegar por internet en busca de más detalles. «Como a todo el mundo, me escandalizó aquella barbarie, sobre todo porque se supone que Estados Unidos es un modelo de compasión», declaró más adelante a Associated Press. Se sintió obligado a manifestar su opinión sobre los hechos y se puso manos a la obra, con la febril energía creativa que lo caracteriza, para realizar en menos de doce meses, y a los setenta y tres años de edad, unos cincuenta cuadros sobre Abu Ghraíb y decenas de dibujos.

En su conjunto, las obras de la exhibición Botero Abu Ghraib muestran la perspectiva de las víctimas, muchas de ellas desnudas, maniatadas, encapuchadas, apiladas en una pirámide humana, colgadas de un pie, o aterradas ante la presencia de un perro, y todo como, es costumbre en Botero, de planta agigantada. Uno de los cuadros muestra a un hombre vendado y luciendo un sostén y calzón rojos contra su voluntad. Botero Abu Ghraíb representa para el artista, una amplia proclama sobre la crueldad.  La serie es un llamamiento apasionado  a la humanidad ante las muestras de brutalidad del hombre con el hombre.

Según los informes, los reos recibieron palizas con escobas y sillas. Con el fin de explotar la condena de actos homosexuales por parte del islamismo, así como la idea de que para los iraquíes resulta humillante estar desnudos ante otros hombres, los soldados amenazaban con violar a los reos tras obligarlos a desnudarse y los forzaban a simular prácticas sexuales entre sí. A otros presos se los forzaba a colocarse desnudos sobre un montón de hombres también desnudos que formaban una especie de pirámide humana. Se utilizaban con frecuencia perros militares para doblegar a los presos, y en determinadas ocasiones les permitieron atacarlos y morderlos.

El tratamiento que da Botero al tema de Abu Ghraíb es más directo y polémico que el de la mayoría de los que lo abordaron. Sus figuras son esquemáticas pero convincentes, y las referencias a precedentes de la historia del arte aportan a la serie un marcado aire de convicción y autoridad. Aunque la interpretación que hace de esos cuerpos musculosos es siempre elegante y sensual, las composiciones nunca dejan de abordar las horrendas circunstancias de la escena. Las que tal vez sean las imágenes más inquietantes de la serie de Botero muestran ejemplos de humillaciones y abusos sexuales como medio de castración e intimidación de los prisioneros de sexo masculino.

El grito indignado que expresa Botero en la serie de Botero Abu Ghraíb es un intento de trasladar la atención del público hacia dos temas oportunos y atemporales: la paz y la humanidad. Al tratarse de un artista conocido por pintar imágenes del placer en una época de guerra y terror, las horripilantes y violentas escenas que representa adquieren un talante especialmente turbador y conmovedor. Botero se suma a una larga lista de artistas que han reaccionado de forma apasionada a noticias polémicas acontecidas fuera del particular ambiente del taller de un creador de éxito.

 
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