Patrimonio

PATRIMONIO CIUDADANO. REFERENTE ARQUITECTÓNICO DEL CHILE REPUBLICANO

Fecha: 31-12-2009

PATRIMONIO CIUDADANO. REFERENTE ARQUITECTÓNICO DEL CHILE REPUBLICANO

 

El Palacio de la Moneda fue diseñado en 1784 por Joaquín Toesca. Su armonía, simetría, sus columnas dóricas y majestuosidad, recuerdan los vestigios de las civilizaciones grecorromanas, que tanto influyeron en el siglo XVIII. La genialidad de del arquitecto italiano se refleja en haber alcanzado tal monumentalidad con los sencillos materiales que podía obtener en Chile: cal de Polpaico, arena del Maipo, piedras de las canteras del cerro San Cristóbal y madera de roble y ciprés de los bosques valdivianos. Las cerrajerías y forjas debieron ser encargadas a España.

Este edificio fue construido para albergar las maquinas acuñadoras de monedas, que funcionaban en Chile desde que Felipe V le concediera tal derecho al Cabildo de Santiago en 1749, para aumentar el circulante y disminuir la dependencia económica del Virreinato del Perú.

Pero fue Carlos III el Borbón quien por medio de sus reformas económicas estatizó las casas de moneda a lo largo de sus dominios. Esto trajo como consecuencia la construcción de palacios reales dignos de albergar la producción monetaria del monarca.

Así, en 1784 se le encargó a Toesca el diseño del Palacio Real de la Moneda, con una amplia fachada que daba acceso a un patio principal adornado con dos cañones y un segundo sector para el pabellón de acuñación, con dependencias aptas para tal actividad industrial.

Más tarde, la alta calidad del edificio junto con las transformaciones políticas de la época, llevaron al Presidente Manuel Bulnes, a nombrarlo casa de gobierno en 1845. Como sede del poder ejecutivo, la Moneda ha sufrido diferentes intervenciones, entre las que destacan la disposición de sus salones como salas de reunión, oficinas y residencia de muchos presidentes, la demolición del pabellón de acuñación en 1940 que dio origen al “Patio de los Naranjos”, y el bombardeo sufrido en el golpe militar de 1973. Afortunadamente, en su restauración de 1981, se logró recuperar gran parte de su diseño original.

TOESCA Y SU ESTILO

Joaquín Toesca nació en Roma en 1752. Estudió arquitectura influido por el nuevo estilo artístico que despertó el descubrimiento de Pompeya: el Neoclasicismo. Esto ocurrió cuando Carlos III el Borbón, rey de Nápoles, asumió también como monarca de España y sus colonias al morir su hermanastro Fernando VI. Así llegaron a Madrid las influencias del nuevo arte italiano, y Toesca, junto a su gran amigo y maestro Francisco Sabatinni, trabajaron para la corte el nuevo rey español, impulsor de las obras públicas y las artes.

Por esos tiempos, un terremoto había destruido la lejana catedral de Santiago de Chile. Su obispo, Manuel de Alday y Axpee, llegó hasta la Madre Patria para insistir al rey que le enviara un arquitecto de grandes dotes para reparar su catedral.

Así fue como el joven Toesca llegó a sus 28 años al puerto de Valparaíso, sin imaginarse la gran fama que le traería su talento. Al poco tiempo, el Cabildo le encargó la construcción de un Palacio Real para la Casa de Moneda. Esto le significó muchas discusiones con sus colaboradores, prevaleciendo finalmente su ideal neoclásico, el que aún se puede apreciar. Joaquín Toesca murió en Chile, a los 47 años, sin ver acabada ninguna de sus dos grandes obras: la Catedral y el Palacio de la Moneda.

Su estilo influyó de tal manera en Chile que quedó reflejado en muchos edificios levantados por sus seguidores entre los que destacan Cavallero, quien terminó el Palacio de la Moneda después de la muerte del célebre arquitecto; Goycolea, autor del Palacio de la Real Audiencia, actual sede del Museo Histórico Nacional; y Atero, arquitecto del Palacio de la Real Aduana, ocupado actualmente por el Museo Chileno de Arte Precolombino.

EL BARRIO CÍVICO

Con el establecimiento de la casa de gobierno en el Palacio de la Moneda, tanto el edificio como su entorno sufrieron varias transformaciones originándose un barrio cívico. En la década de 1930 se crearon dos plazas, lo que le dio mayor perspectiva a la obra de Toesca. Frente a la fachada principal se estableció la Plaza de la Constitución, que hoy cuenta con un espacio duro que permite la realización de manifestaciones y actos cívicos, y jardines que invitan a un descanso en medio del ajetreo capitalino. En la fachada sur se diseñó la Plaza de la Libertad, la cual fue remodelada y convertida en la Plaza de la Ciudadanía con motivo del Bicentenario. En el subsuelo de esta plaza se encuentra el Centro Cultural Palacio de la Moneda, que se ha destacado por sus excelentes exposiciones temporales. Frente a esta plaza se encuentra la Alameda, y como telón de fondo el Altar de la Patria, bajo el cual está el mausoleo de Bernardo O’Higgins, que fue trasladado desde el Cementerio General y depositado bajo su estatua ecuestre, para honrarlo como prócer de la Independencia. Desde aquí se puede acceder al Paseo Bulnes.

El Barrio Cívico se constituyó en mediante la iniciativa que instaló en las proximidades de la Moneda a diferentes organismos dependientes del poder ejecutivo. Entre estos destacan el Ministerio de Obras Públicas, la Intendencia de Santiago, el Ministerio de Justicia y el Banco Central por la calle Morandé; en la calle  Agustinas el Diario La Nación y, por calle Teatinos, los Ministerios de Relaciones Exteriores, Hacienda, Agricultura y la Tesorería General de la República.

POR: CAROLINA COX MUJICA / CENTRO NACIONAL DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN