Patrimonio

Cueca... báilala como quieras

Fecha: 14-09-2010

De esto se trata todo, de ponerle personalidad y estilo… ¡mucho estilo! / Por S.K

La cueca siempre ha sido considerada del pueblo, asociada al “roto”. Bailada y tocada en las chinganas, después en burdeles y en cabarets, incluso en circos. Esa coquetería que la identifica, la búsqueda del macho a la hembra, el gallo cortejando a la gallina, en la cueca brava pasa a sensualidad. La cueca brava, es la de los bajos fondos, la del puerto, la que habla de realidades que vive el “roto”, y por lo tanto, hay que vivirla, hay que sentirla y finalmente, ponerle estilo.

La imagen oficializada tanto de la china, como de la huasa elegante, de esa cueca que nos enseñan en el colegio, muy estructurada y que por años nos exigieron bailarla sin conocerla ni quererla, esa imagen cambió para mí la primera vez que vi bailar cueca brava.

Era una señora, de unos 45 años, con curvas de mujer robusta, llevaba un traje que recordaba a una tanguera de puerto, ajustado y con un tajo.

Comenzó a sonar el piano, la guitarra y el pandero, la gente aplaudía, y a la primera vuelta, todo cambió. Nunca había visto tanta sensualidad en un baile folclórico, la muy coqueta tenía al huaso vuelto loco, que por cierto era mucho menor que ella. ¡¿Qué reggaeton?! ¡Esto era sensualidad pura!

De esto se trataba todo, de ponerle personalidad y estilo…¡y mucho estilo!

En la cueca brava, nadie te va a juzgar, no te están midiendo si moviste bien el pañuelo o si zapateas con elegancia, no se baila cueca porque es 18 o porque hay que bailarla. Se baila porque se siente, porque te dan ganas de hacerlo, porque elegiste bailar…y si ya estás en la pista ¿por qué no ponerle pino?

Por S.K