Patrimonio

Edificio Cepal, aires de cambio en América Latina

Fecha: 03-05-2010

Una de las obras arquitectónicas más importantes de Chile en el siglo XX y un referente mundial. El edificio de la CEPAL, inaugurado el año 1966, responde al deseo de un cambio integrador: un proyecto que veló por transmitir un mensaje universal, un edificio inserto en un planeta de todos. Curvas, volúmenes y formas particulares que 40 años después no terminan de asombrar. Ésta es su historia.

Emilio Duhart, un joven arquitecto chileno, se trasladó a Estados Unidos a mediados de la década de los ‘40 para continuar su formación profesional en Harvard. Luego viajó a Europa, estudió en el Institutes the d’Urbanisme Sorbonne y trabajó con el reconocido arquitecto suizo Le Corbusier. Este último, dictó las pautas de la arquitectura del siglo XX e influyó de sobremanera a Duhart y su trabajo en importantes obras que forman parte del paisaje chileno. Uno de las más reconocidas: el moderno edificio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, inaugurado en 1966 y ubicado en la comuna de Vitacura.

La visibilización del cambio

La década de los ‘60 estuvo marcada por el giro del pensamiento político hacia las ideas de una ordenada planificación social y económica, que permitiera a América Latina solucionar sus insalvables problemas de desarrollo. En este marco, la sede de la CEPAL se instaló en Chile. 40 ante proyectos participaron en un concurso internacional que seleccionó la propuesta de Duhart.

El edificio que albergaría  la CEPAL sería la visibilización del cambio propuesto por la institución: una nueva forma de construir lo colectivo a través de un cambio estructural integrador. La obra alude, por un lado, a la casa colonial chilena: una planta cuadrada y un patio interior. Por otro lado es evidentemente moderna y representa el estilo de la época: hormigón a la vista y juego de volúmenes. Incorpora además elementos alusivos a la historia de la arquitectura y al arte de América Latina y el Caribe.

Un obra sobresaliente

El espacio básico del conjunto está configurado por un anillo de forma cuadrada que determina el patio interior, donde se articulan los edificios centrales: un caracol utilizado como sala de conferencia y el núcleo donde se albergan las oficinas administrativas y de servicios.

40 años después sigue vigente una de las obras más sobresalientes de la arquitectura moderna chilena y uno de los principales referentes de este movimiento a nivel mundial.

Por: Secretaría Ejecutiva Comisión Bicentenario

Imágen: Comisión Económica para América Latina y el Caribe