Patrimonio
Espacios Urbanos, Presencia de Gil de Castro en la ciudad
Fecha: 03-08-2010

En el corazón del barrio Lastarria, se encuentra la Plaza Mulato Gil, lugar donde este retratista inmortalizó los rostros de los próceres de la Independencia y de la alta sociedad santiaguina de su época.

José Gil de Castro, es una bisagra entre el arte colonial y el arte republicano, captando a través de su pincel, los cambios experimentados por la sociedad americana a principios del siglo XIX. Los datos biográficos sobre este célebre pintor son poco precisos, hijo de una esclava africana liberada y de un militar español, se sabe que nació en Lima, alrededor de 1785. Se formó en el ejército virreinal, donde además prestó servicios como cartógrafo y dibujante, talento que luego desarrolló con gran éxito. Llegó a Chile pocos años antes de la Independencia, y su ya reconocido talento como retratista lo llevó a la fama entre distinguidos personajes que buscaron ser retratados por él.
Vivió a los pies del cerro Santa Lucía, en los límites urbanos del Santiago de su época, en el lugar que hoy lleva su nombre.
En 1822 se alistó en el Ejercito Libertador de Perú como capitán del Cuerpo de Ingenieros, dejando en Chile lo mejor de su obra. Murió en Lima, en 1843.
SU TÉCNICA Y SUS OBRAS
Gil de Castro supo captar la influencia de la Revolución Francesa en el espíritu individualista de la época, fusionando el arte colonial con el neoclásico europeo, y dando inicio a un nuevo periodo artístico americano.
Sin embargo, quizás sus escasos conocimientos en anatomía lo hicieron privilegiar el uso de detalles y símbolos para hacer reconocibles a sus personajes, dando cuenta de su importancia política o social. Así, los hombres fueron retratados junto a sus bibliotecas, con libros o cartas en las manos; como es el caso del retrato del Coronel Judas Tadeo de los Reyes y Borda, perteneciente de la amplia colección de sus obras que posee el Museo Histórico Nacional. Las mujeres, por su parte, fueron retratadas con abanicos, joyas y encajes, lo que se puede observar en el retrato de Doña María del Tránsito Baeza de La Cuadra y de Melián, perteneciente a la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.
A los Padres de la Patria, los inmortalizó junto a los emblemas republicanos, que permitían difundir los valores patrios. Un claro ejemplo es el caso de Bernardo O’Higgins, amigo muy cercano, a quien retrató en variadas ocasiones, resaltando sus medallas de honor, su banda tricolor y los trajes militares.
Además, Gil de Castro no dudó en reafirmar la posición social de sus retratados, dibujando cartelas en las esquinas de sus cuadros, donde inscribía el nombre y las principales características del personaje, y firmando con su nombre y fecha, evitando siempre el anonimato.
EL BARRIO LASTARRIA
El sector elegido por Gil de Castro para instalar su taller y casa, tuvo su desarrollo como barrio a mediados del siglo XIX, con la construcción de la iglesia de la Vera Cruz. Este templo que fue erigido en honor a Pedro de Valdivia, guarda en su interior una astilla de la Cruz, reliquia donada por el rey Carlos V de España a la orden de La Merced; al igual que el Cristo del altar, uno de los más antiguos de América.
Este barrio ha desarrollado un carácter moderno y bohemio, llevando el nombre del escritor e intelectual liberal José Victorino Lastarria. En sus sinuosas calles se pueden encontrar librerías, galerías de arte, el cine El Biógrafo y otros espacios que invitan a una tarde tranquila, deteniéndonos en los pintorescos cafés y restaurantes.
En la Plaza Mulato Gil encontramos el Museo Arqueológico de Santiago y el Museo de Artes Visuales, en cuyo frontis se halla el mural de “La Debutante”, encargado a Roberto Matta para representar el encuentro artístico de estos dos museos.
POR CAROLINA COX MUJICA / CENTRO NACIONAL DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN




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