Patrimonio
Monumentos Conmemorativos, aportes a la celebración del bicentenario
Fecha: 03-05-2010

Te invitamos a descubrir, en el centro de nuestra capital, los obsequios de las colonias extranjeras al pueblo chileno para celebrar los cien años de su Independencia

La identidad chilena está marcada por el aporte de los extranjeros, que desde mediados del siglo XIX, fueron llegando a nuestro país. Ellos transformaron nuestros campos y ciudades, promovieron la industrialización, el desarrollo vinícola, portuario y comercial, y colonizaron zonas aún vírgenes.
Pero para estos grupos humanos la emigración significó un proceso triste; acechados por las guerras, el hambre y las enfermedades, no tuvieron otra opción que dejar atrás el Viejo Mundo europeo y embarcarse hacia el continente de la esperanza: América.
Al llegar a sus destinos, los inmigrantes buscaron a sus compatriotas, para recordar de dónde venían, fortaleciendo su identidad y preservando sus costumbres e idioma. Así, fueron fundando sus propios colegios y clubes deportivos y organizándose en colonias. Para 1910, eran reconocidos y respetados a nivel nacional, lo que los incentivó a agradecer la hospitalidad chilena, obsequiando diversos monumentos para la celebración del Centenario.
OBSEQUIOS A SANTIAGO
Entre los monumentos obsequiados sobresalen la Fuente Alemana, el Ángel de la Victoria y el Monumento a la Gloria que son hoy hitos urbanos en el centro de Santiago. Elaborados en bronce, estos monumentos glorifican el porvenir de Chile mediante alegorías; es decir, representaciones simbólicas de ideas abstractas, por medio de figuras humanas, animales u otros elementos.
Esta forma de representación refleja los ideales de la época en que fueron confeccionados; mientras en Europa las diferentes potencias avanzaban hacia el imperialismo que llevó a la Primera Guerra Mundial, en América el nacionalismo llevaba al ensalzamiento de cada nación ante sus pares, resaltando la libertad, victoria, igualdad y gloria mediante símbolos y monumentos.
EL SIGNIFICADO
La Fuente Alemana, que se encuentra en el Parque Forestal, representa las riquezas del suelo chileno; en sus productos agrícolas, industriales, marítimos y minerales, que sobre un barco avanzan hacia la gloria; simbolizada con una corona de laureles.
Algo similar intenta transmitir el regalo de la colonia francesa, ubicado frente al Museo Nacional de Bellas Artes y conocido como Monumento a la Gloria. En él una mujer alada porta diferentes emblemas que recuerdan los ideales republicanos de Francia, reflejados en Chile; entre ellos se repite la iconografía de la corona de laureles.
El Ángel de la Victoria, presente de la colonia italiana, se ubicó en un punto neurálgico de la ciudad, hasta entonces llamada “Plaza Colón”, que pasó a denominarse “Plaza Italia”. En él, un ángel porta una antorcha, símbolo de la victoria. A su lado, un león simboliza la fuerza terrenal. En 1928, este monumento fue desplazado hacia un costado de la plaza, en cuyo centro se situó el monumento del General Baquedano, alterando nuevamente su nombre a “Plaza Baquedano”.
La colonia española obsequió el monumento erigido a Alonso de Ercilla y Zúñiga, que se encuentra al inicio del Parque O’Higgins; en una plaza que lleva el nombre del poeta. En esta escultura, el catalán Antonio Coll y Pi, representó al autor de “La Araucana”, con una pluma en la mano y atrás de él, una aborigen mapuche.
Otra colonia importante fue la árabe, que financió un monumento a Manuel Rodríguez para el Centenario. Sin embargo, este no tuvo gran aceptación en la época, por lo que fue retirado y hoy se encuentra en Llay Llay.
Todos estos monumentos nos recuerdan la presencia de estos grupos inmigrantes, que se esforzaron por hacer de Chile su propia patria.
POR CAROLINA COX MUJICA / CENTRO NACIONAL DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN




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