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domingo 20 de agosto 2017

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El Santiago de Benjamín Vicuña Mackenna

El Santiago de Benjamín Vicuña Mackenna

Te invitamos a conocer a un hombre que soñó y transformó nuestra capital, a través de las obras que dan testimonio de su carácter misceláneo y del museo que lleva su nombre.

 

En la Plaza Baquedano nace una gran avenida, que conduce hacia el sur de Santiago, y lleva el nombre de Benjamín Vicuña Mackenna. Este hombre, que amó intensamente su patria, vivió en el número 94, donde hoy se ha erigido un museo en su memoria. Muchas son las razones para visitar este lugar, ya que este historiador, urbanista, escritor, periodista y político, no deja de sorprendernos.

Vicuña Mackenna nació en 1831, estudió Leyes en la Universidad de Chile y desde muy joven sobresalió por sus pasiones y arrebatos, que a temprana edad lo llevaron a involucrarse en conflictos políticos, sufriendo dos exilios consecutivos. Sin embargo, estas experiencias contribuyeron fuertemente en la formación de su espíritu moderno, recorriendo Estados Unidos, Europa y Latinoamérica y contactándose con intelectuales como Claudio Gay y Alexander Humboldt.

A partir de la instauración de los liberales en el poder, a fines del siglo XIX, pudo participar en la vida política de Chile, desempeñándose como diputado y luego como Intendente de Santiago, cargo donde se destacó  por su entusiasmo, y al que se debieron muchas de las trasformaciones de esta ciudad.

OBRAS EN SANTIAGO

Aunque a Benjamín Vicuña Mackenna se le recuerda especialmente por la transformación del peñón rocoso que fue Cerro Santa Lucia, en el bonito paseo que hoy conocemos, su obra urbanística fue mucho más amplia. Desempeñando el cargo de intendente desde 1872 a 1875, intentó convertir Santiago en el París de América.

Para esto, creó el Camino de la Cintura, un proyecto de circunvalación que iniciaba en la avenida que hoy lleva su nombre, enmarcando la ciudad civilizada, por las calles Exposición, Matta, Matucana y por el Río Mapocho, para separarla de la “barbarie”. Esta consideración modernizante lo llevó a la promoción incansable del orden y la limpieza, prohibiendo la mendicidad y la prostitución, y logrando erradicar enfermedades contagiosas como la sífilis. Adoquinó y asfaltó las principales calles, plantó árboles, creo nuevas plazas y avenidas. Inauguró el Mercado Central con la elegante Exposición Nacional de Artes e Industrias y llevó a cabo la canalización del Mapocho, rescatando el terreno que más tarde se convertiría en el Parque Forestal.

MONUMENTO: LA OFERTA RECHAZADA DE RODIN

Las inquietudes sociales de Vicuña Mackenna lo llevaron a ganarse en apodo del “Padre del Pueblo”. Esto, junto a su apoyo incondicional a los soldados de la Guerra del Pacífico, animándolos a través de su entretenida pluma, hizo que su inesperada muerte en 1886, causara un gran pesar nacional.

Sus restos descansan en su obra más querida: el Cerro Santa Lucía, en una ermita erigida en su honor, donde se encuentra también la campana de la Iglesia de la Compañía, cuyo incendio, sucedido en 1863, llevó a que Vicuña Mackenna impulsara la fundación de la Primera Compañía de Bomberos. A los pies del cerro, en la plaza que hoy lleva su nombre, se levantó un monumento, obra de Julio Coutan, que lo representa en ferviente actividad, acompañado de figuras alegóricas que simbolizan diversos aspectos de su vida.

Lo curioso sobre este monumento es que Auguste Rodin, el gran escultor francés, presentó un proyecto que la sociedad santiaguina no supo apreciar, rechazando al hombre que hoy es considerado el padre de la escultura moderna. El único acercamiento que tenemos al proyecto de Rodin es un dibujo de su propia mano, que se conserva en el museo donde estuvo la casa del gran intendente.

Museo: Avenida Benjamín Vicuña Mackenna 94
El museo abre de lunes a viernes en horario continuado de 9:30 a 17:30 y sábados de 10:00 a 14:00.

POR CAROLINA COX MUJICA
CENTRO NACIONAL DE CONSERVACIÓN  Y RESTAURACIÓN