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jueves 14 de diciembre 2017

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Teatro Nescafé de las Artes

Cartas de amor

18 de octubre

Cartas de amor

Cartas de Amor cuenta la historia de Melissa Gardner y Andrew Ladd, dos personajes que a través de su correspondencia se mantienen en contacto por años y que en sus cartas dejan entrever sentimientos de toda una vida. 

Cartas de Amor cuenta la historia de Melissa Gardner y Andrew Ladd, dos personajes que a través de su correspondencia se mantienen en contacto por años y que en sus cartas dejan entrever sentimientos de toda una vida. Testimonios que revelan dos personalidades antagónicas y que unen a una rebelde y un hombre estructurado y ambicioso. A lo largo de sus vidas, se han escrito sin evitar sus pasiones, pasando del cariño al odio, la esperanza y las decepciones. Un peregrinaje afectivo de más de 50 años que ha sido catalogado como una de las mejores piezas teatrales de la segunda mitad del siglo XX.

Escrita por el dramaturgo estadounidense A. R. Gurney (fallecido recientemente en junio de este año) Love Letters se estrenó en 1988 bajo la dirección de John Tillinger con éxito de crítica y público. Desde entonces ha sido interpretada en diversos países con reconocidos actores como Kathleen Turner, Christopher Reeve, Stockard Channing, Christopher Walken, Sissy Spacek, Mel Gibson, Elizabeth Taylor, Paul Newman, William Hurt, Debbie Reynolds, Sigourney Weaver, Jeff Daniels, Gerard Depardieu, Alain Delon, entre otros. Además reconocidas parejas de la vida real han protagonizado la conmovedora historia: Charlton Heston y Lydia Clarke, Katharine Ross y Sam Elliott, Tom Hanks y Rita Wilson. No es de extrañar que la dupla Arturo Puig - Selva Alemán, pareja durante más de 40 años, sea una de las que conduzca la obra en esta visita tras ser aplaudida en Argentina.

Selva Alemán, comentó a un periódico argentino: "Más allá de todas las cosas de las que se hablan en «Cartas de amor» hay algo que para mí es muy definitorio, el acto de compartir. Porque este personaje nunca es totalmente mío. Cada una, en su interpretación, pondrá el acento en lo que, como persona, considera más importante. Esto exige que nos despojemos del personaje y se lo prestemos a otro, reconociendo que aunque lo haga de forma diferente, también está bien hecho".

A la vez aparece otro elemento por considerar, la casi inmovilidad del actor cuando lee esas cartas. "Uno está sentado –comenta la actriz– y la única expresión puede estar en los brazos, la cara y la voz. Es muy distinto de hacer teatro con todo el cuerpo. Lo interesante también es cómo uno lo va haciendo cómplice al espectador de un juego que lo obliga a imaginar cómo es la vida de esta pareja."

"En esta obra –agrega Puig–, el público es el que te va dando las pautas de cómo ir haciéndola. Como los personajes no pueden mirarse entonces estás todo el tiempo mirando al espectador y sus reacciones resultan muy movilizadoras. Hay públicos que se divierten muchísimo durante la primera parte del espectáculo. En una de las últimas funciones que hicimos en el interior estábamos sorprendidos de esa reacción, festejaban como si estuvieran viendo una comedia. Y hay otros públicos que se mantienen muy silenciosos y conmovidos.