Patrimonio
Restauración del Patio de los Disidentes
Fecha: 23-02-2010

Hace 200 años, quienes no eran católicos no tenían dónde reposar sus restos después de muertos. En ese entonces, los que no profesaban dicha fe eran considerados como traidores o herejes y, por lo tanto, no se les permitía enterrar a sus muertos en los cementerios. Años de pugnas terminaron con la construcción de un espacio aislado en un rincón del Cementerio General: el llamado Patio de los Disidentes.
En el siglo XIX la llegada de extranjeros no católicos a nuestro territorio se hizo cada vez más habitual. Cuando uno de ellos moría, su única alternativa era trasladar el cuerpo a un terreno ubicado en los faldeos del cerro San Cristóbal. No había posibilidad de realizar un funeral ni pequeña ceremonia en el cementerio. El entierro de estos cuerpos se hacía de noche y sin ataúd.
Evangélicos, judíos, agnósticos, no creyentes y todos aquellos considerados pecadores, no podían dar sepultura digna a sus familiares. Hasta que en 1860, evangélicos extranjeros residentes en Chile adquirieron el terreno de un basural ubicado frente a lo que hoy es el hospital San José, al sur poniente del actual Cementerio General. En ese lugar se instaló el Patio de los Disidentes. Pero las dificultades no terminaron ahí: peleas y numerosos reclamos se resolvieron con la construcción de un muro de 7 metros de altura, que separó definitivamente a los muertos católicos de los no católicos.
El reconocimiento de un espacio histórico
En el marco de las Obras Nacionales Bicentenario se efectuó una completa recuperación y estabilización de los muros que delimitan el Patio de los Disidentes. Además, se iluminaron, limpiaron y despejaron caminos que permiten recorrer la intrincada trama de sepulturas dispuestas en forma irregular, muchas de las cuales son representativas de la cultura arquitectónica de los países de origen de los inmigrantes.
Además del valor arquitectónico de este espacio, el Patio de los Disidentes tiene una invaluable importancia histórica, pues muchos de sus tres mil sepultados fueron destacados personajes en su época.
Recorriendo sus pasillos se encuentra la tumba del deportista de origen inglés Juan Ramsay, fundador de Rangers de Talca y conocido como “el padre del fútbol chileno”; del empresario Enrique Meiggs, creador del ferrocarril de Santiago a Valparaíso; y del teniente Alfred Danielsson, pionero del Ejército de Salvación. Descansan allí también los restos de algunos patriarcas del mundo evangélico, como el predicador Juan Bautista Canut de Bon y el primer pastor chileno, Juan Ibáñez Guzmán.
El Patio de los Disidentes es un espacio que, dejando atrás las controversias ideológicas y religiosas, se convirtió gracias a su restauración en una vigorosa expresión de los cambios que nos han permitido construir una sociedad abierta, tolerante y respetuosa en el marco del Bicentenario.
POR SECRETARÍA EJECUTIVA
COMISIÓN BICENTENARIO




RSS
